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32 ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas. 33 Por la fe conquistaron países, impartieron justicia, recibieron lo que Dios había prometido, cerraron la boca de los leones, 34 apagaron fuegos violentos, escaparon de ser muertos a filo de espada, sacaron fuerzas de flaqueza y llegaron a ser poderosos en la guerra, venciendo a los ejércitos enemigos. 35 Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus familiares muertos.

Otros murieron en el tormento, sin aceptar ser liberados, a fin de resucitar a una vida mejor. 36 Otros sufrieron burlas y azotes, y hasta cadenas y cárceles. 37 Y otros fueron muertos a pedradas, aserrados por la mitad o muertos a filo de espada; anduvieron de un lado a otro vestidos sólo de piel de oveja y de cabra; pobres, afligidos y maltratados. 38 Estos hombres, que el mundo ni siquiera merecía, anduvieron sin rumbo fijo por los desiertos, y por los montes, y por las cuevas y las cavernas de la tierra.

Hebreos 11:32-38

A lo largo de todo el capítulo 11 de hebreos se muestran ejemplos y estímulos a imitar de muchos hombres y mujeres de fe.

En estos últimos versículos podemos ver a personajes bíblicos bien conocidos por nosotros y también anónimos. Gente importante y gente común, de diferentes estratos, con diferentes ocupaciones, en distintos contextos, antes y después de Cristo.

Es que el origen, a lo que nos dedicamos, la etapa de la vida por la que estamos transitando, el tiempo y el lugar en el que nos encontramos, es indistinto sin embargo podemos vivir una fe tan poderosa como la de ellos. No hay nada diferente a nosotros en estos grandes héroes más que la fe.

Pero por otro lado esos versículos presentan grandes “batallas ganadas” o “éxitos” (versículos del 32 al 35) y luego el tormento y las aflicciones de otros (del 36 a 38). ¿Y cuál es entonces el fin de la fe? ¿Alcanzar esas victorias y milagros o sufrir por la causa del evangelio?

Seguramente, se sentirán, al igual que yo, atraídos por pertenecer al primer grupo de citados.

Las acciones mismas definen la fe de estos actores, sin embargo la fe no estaba depositada en las acciones mismas. Esto es quizás el punto en el que solemos perder el foco.

Tenemos nuestra esperanza depositada en lo que queremos lograr con ella: mejorar nuestro trabajo, alcanzar nuestras metas, ser “exitosos”, alcanzar logros, tener una mejor vida…

¿Qué es lo que hay al final de mi fe?

Estos personajes pudieron hacer cosas maravillosas o soportar lo terrible solo por fe. Pero esa fe no residía en el final de sus actos, Su máxima esperanza siempre fue Dios mismo y eso fue lo que recibieron.

¿Qué esperas tú?

Si anhelas al Señor, al Señor mismo recibirás.

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