Foro de la vida

Archivo de videos del Foro de la Vida

Números 14:18 (RVR1960)

18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.

Los seres humanos cometemos faltas y esto no es una manera de justificarnos sino que quiero transmitir lo importante que es reconocer nuestras faltas.

Esta semana en el encuentro de Pastores dio testimonio un colega que conto que se fue de vacaciones y llevó como siempre muchos libros para leer y en el momento en que estaba por leer esa novela tan apasionante, el Espíritu Santo le dijo: Ven y confiesa tus pecados y él pensó “no, ahora no Señor” y el Señor insistió y le dijo una vez más, ve ahora y fue obediente y confesó a Dios su pecado. Luego de eso experimentó tanta alegría, se sintió amado y perdonado. Sentía que nada lo separaba ya de Dios es más todo lo unía. Fue una experiencia tremenda.

Muchas veces creemos que confesar nuestro pecado es fruto de humillación, pero no es así.

¡CONFESAR NUESTROS PECADOS NOS EDIFICA!

¡CARGAR LOS PECADO NOS ENTRISTECE Y SEPARA DE DIOS!

Concentrémonos ahora en nuestra confesión a Dios, este hermoso proceso, que si sabemos aprovechar y conocer nos tiene preparado el sentirnos limpios, bien, en orden, nos da descanso y fortaleza, nos hace libres.

¿Por qué digo que nos hará sentir bien?

La misericordia de Dios borra los pecados. Esto hace Dios y lo hace sencillamente porque nos ama y quiere que no estemos tristes a causa del peso que trae el pecado.

Dios tomará nuestros pecados y los tirara al fondo de la mar, esto es algo increíble por que no solo nos perdona, sino los tira al lugar más remoto, no quiere que ni nosotros lo veamos. Muchas veces somos nosotros como buzos que nos metemos a las profundidades del mar y traemos nuevamente estos recuerdos.

Miqueas 7:19 (RVR1960) 19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Cristo perdona todo pecado, sin importar cuántos o cuán graves éstos sean, perdonará todos y cada uno de ellos.

Nunca vuelve a echar en cara lo que ha perdonado, el corazón de Dios en esto es perfecto.

Esta son todas buenas noticias pero vean lo que dice también, para tener en cuenta si queremos gozar del perdón.

Dios es misericordioso, es decir perdona al que se arrepiente, pero es también justo, quiere decir que lo hará de forma correcta, no contará por inocente al que es culpable (Números 14:18) por lo tanto no nos perdona un pecado sino lo reconocemos y pedimos perdón. Suena un poco duro pero es así, si no pedimos perdón y no nos arrepentimos no tendremos acceso a su perdón.

Un dato para tener en cuenta es que con la muerte se acaba la posibilidad de pedir perdón así que todo esto es en vida.

Debemos ser activos

A Dios no le falta misericordia sino que a los pecadores nos falta la condición de recibir perdón, esto es central en nuestra relación con Dios, él dio el paso en en la cruz del calvario, allí es donde te dice: yo estoy dispuesto a perdonar a cualquiera que me lo pida.

Dios no nos condena, somos nosotros los que en realidad escogemos condenarnos a nosotros mismos, pues habiendo escuchado su oferta decidimos seguir viviendo como si nunca la hubiéramos escuchado.

Dios nos da una vida y una libertad para que decidamos por nosotros mismos, por lo tanto esta en tus manos y en la mía recibir la gracia de Dios.

Hemos dejado de pedir perdón

Sí, esto está pasando muy a menudo, la gente piensa que Dios es bueno, que es amor y que por esa razón no nos condenará, pero tengamos en cuenta que la justicia de Dios no queda anulada por su amor y misericordia, sino que en Él encuentran perfecto equilibrio, seremos perdonados solo cuando reconociendo nuestro pecado, lo ponemos delante de él sin excusas.

Cómo confesar

Podemos confesar a Dios nuestros pecados y él nos perdonará, esta confesión es privada y sencilla. Podemos empezar con decir “Señor te pido perdón por mis faltas” y sería buenísimo si nos atrevemos a mencionarlas con nombre para que esto nos traiga conciencia de nuestros actos.

Recordemos este texto es muy importante:

1 Juan 1:9 (NVI) 9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Aunque no practicamos la confesión a hombres o mujeres, la Biblia nos dice que podemos confesarnos los unos a los otros nuestras ofensas, es decir admitir nuestro error directamente con la persona que he ofendido, o simplemente desahogarnos en un hermano que pueda orar y aconsejarnos.

Si usted necesita ayuda para confesar y no sabe cómo busque una persona de su confianza y pídale que le acompañe y que lo ayude esto también es muy valioso porque al final nos compromete.

Lo que dice el siguiente texto es maravilloso: CONFESAR NOS SANA

Santiago 5:16 (RVR1960) 16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Pasos al arrepentimiento:

Lo siguiente es importante para tener en cuenta:

Volver a Dios. La vuelta a Dios es un giro total y directo, no espere más, acérquese a Dios y él se acercará a usted.

Reflexionar en lo que hemos fallado, reconocernos tal cuál somos.

Establecer los cambios: hacer los cambios necesarios para esto, si tengo que gastar algo de tiempo o dinero, o dejar de hacerlo, debemos asumirlo.

Compartir la decisión de cambio con alguien que amas. Contarlo esto ya no es confesión sino participar para que otros nos ayuden.

Cumplir lo que Dios nos manda, de nada sirve que nos arrepintamos si no vamos a cumplir finalmente lo que deberíamos hacer desde un principio.

Finalmente un texto que resume todo:

Santiago 4:8-10 (RVR1960) 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Espero que esta reflexión bendiga en tu vida.

Bendiciones

Pastor

José Luis Malnis

Iglesia Latina

Facebook

 

Artículos