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Archivo de los Boletines quincenales

Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió.
Viene la noche cuando nadie puede trabajar


Juan 9:4


Cuenta el fabulista Esopo que durante los rigores del invierno, cuando los granos suelen humedecerse, sacaba una hormiga sus mieses reservadas al sol. Una cigarra hambrienta le pidió limosna y la hormiga negándosela, le dijo:

-¿Por qué en el verano no haces reservas como yo?
- No creas que estaba ociosa -repuso la cigarra-. Pero como era verano, tenía que cantar.
- Pues hija, la que en verano canta que baile en el invierno.

El tiempo transcurre velozmente y cada segundo nos trae una nueva oportunidad de servir a Dios y a los demás.

Lamentablemente, son muchas las personas que están dejando escapar los últimos suspiros de su vida sin haber realizado algo de valor en beneficio de otros.

Muchos son los que se consideran incapaces de realizar alguna tarea útil. Sin embargo, ninguna tarea es tan insignificante que no pueda servir de bendición cuando la realizamos con amor y disponibilidad. Otros se la pasan planeando, deseando hacer algo; pero se paralizan frente al obstáculo más insignificante.

Dios tuvo un propósito al crearnos y nos ha dotado de habilidades y talentos; y, aún más, nos ha dado dones y ministerios para usarnos en la edificación de su iglesia.

Les insto a decir no a la inactividad y dejar que Dios les use como instrumento, en el tiempo preciso de Él. Se sorprenderá cuando descubra que el servicio a Dios y al prójimo proporciona satisfacción y felicidad. Y el tiempo invertido será el más valioso de su vida.

Entrega a Dios lo poco que tiene y puede hacer.
Lo poco resulta ser mucho en Sus manos

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