Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová. (1 Crónicas28:20 RVR1960) 

No sé si alguna vez realmente te has sentido cansado y le has reclamado al Señor por el gasto en vano de tus fuerzas. Y las palabras de Crónicas te resultan pura teoría. ¿Por qué tengo problemas en mi ministerio si estoy trabajando para la Obra de Dios? ¿Por qué no alcanzo lo que hace tanto tiempo persigo? ¡Si yo me esfuerzo!  

¿Es así?  ¿Estamos esforzándonos?  

Las acepciones de esfuerzo son:

 

1   Empleo enérgico de la fuerza física o mental con un fin determinado: si te duele la espalda, no debes hacer esfuerzos.

 

2   Empleo de medios superiores a los normales para conseguir un fin determinado: a pesar de sus esfuerzos, no consiguió terminar los estudios.

 

Hablamos de una energía mayor a la que generalmente utilizamos, algo superior a lo normal. En el esfuerzo no entra lo mínimo y necesario como hacer el devocional, dedicar unos minutos a la oración y poner de fondo música cristiana. Tampoco sólo llevarme bien con los hermanos y evitar las personas con las que tengo un conflicto. Un matrimonio medianamente feliz en el que no se resuelven las cosas sino que ya hemos hecho pactos implícitos de no molestarnos, tampoco requiere de esfuerzo... Si lo pensamos bien, sinceramente no hay mucho esfuerzo en nuestra vida...

 Hay circunstancias que por difíciles y/o interminables nos hacen temer o desmayar. Necesitamos emplear aún más de nuestra fuerza física y mental, pero sobretodo espiritual. 

 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. (Efesios6:13 RVR1960)

 Puede que las situaciones nunca cambien o no deje de presentarse la prueba; pero nuestra esperanza no está en la resolución de los problemas, sino en la transformación que el Señor obra en nosotros cuando la atravesamos. Lo mejor de esforzarnos es el vivir de la mano del creador, vivir por fe. El esfuerzo de acercarnos y aferrarnos a su palabra nos traerá la felicidad de conocerlo y enamorarnos cada día más de Él. 

 

¿Te estás esforzando? ¿Realmente te estás esforzando?